La gran reforma

Instituto Federal de Telecomunicaciones Noticias

Por David Páramo

Del paquete de reformas estructurales impulsado por el presidente Enrique Peña Nieto, la que mejores resultados ha logrado es la de telecomunicaciones.

Tiene razón el Presidente de la República cuando afirma que las reformas estructurales son el mejor blindaje ante la volatilidad internacional y las cambiantes posiciones geopolíticas, puesto que permiten una mayor y mejor competencia en favor de los consumidores.

Sin embargo, no basta con el enunciado de las reformas en sí mismo, sino que la aplicación debe ser escrupulosa por parte de las áreas del Estado mexicano que tienen la obligación de llevarlas a cabo.

Del paquete de reformas estructurales impulsado por el presidente Enrique Peña Nieto, la que mejores resultados ha logrado es la de telecomunicaciones, puesto que ha dado espacio para que el Instituto Federal de Telecomunicaciones, presidido por Gabriel Contreras, haya podido implementar medidas correctas que han aumentado la competencia efectiva en favor de los consumidores.

En televisión abierta, la competencia ha crecido en forma exponencial en primer lugar por el inminente inicio de operaciones de la cadena nacional de Grupo Imagen
Multimedia
 que, a no dudar, deberá ser disruptiva dentro del mercado. Adicionalmente se avanza en la licitación del resto de las concesiones de televisión abierta mediante un esquema que permitirá la entrada de nuevas formas de hacer modelos de negocio en televisión.

En radio avanza la licitación de nuevas estaciones de FM que obviamente aumentarán la competencia y, por lo tanto, la calidad y oportunidad de los contenidos de la radio en formatos locales, a los que mucha falta hace una buena sacudida.

Los excelentes resultados de estas medidas pueden ser evaluadas desde dos indicadores que no son generados por el IFT. El primero de ellos es que de acuerdo con información del Inegi entre junio de 2015 y ese mes de este año el precio que más disminuyó de la canasta básica fue la telefonía móvil con una disminución del 30%, mientras que la inflación general ha mantenido desde hace más de un año un crecimiento inferior al 3%, es decir, hoy se paga casi una tercera parte por utilizar la telefonía, lo que permite a las personas tener acceso a una mejor comunicación.

Un segundo indicador, también del Inegi, es que mientras que la economía ha crecido a una tasa del 2.5% anual, el sector denominado de Medios Masivos (que se compone en un 94% por servicios de telecomunicaciones y de radiodifusión) tuvo un espectacular crecimiento del 8.4 por ciento.

Lo que debe quedar claro es que una buena reforma estructural, como todas las planteadas por el gobierno de Peña Nieto de la mano de todas las fuerzas políticas, es que deben ser instrumentadas de una manera correcta para que lleguen a donde importa: el bolsillo de los mexicanos mediante una combinación de menores precios para los usuarios por medio de una competencia que permite el crecimiento del sector en cuestión.

¿Y LUEGO?

Hace unos días los corifeos de ICA propalaron, como es su tradición o modus operandi, que esta empresa lograría la salvación, resurrección o cualquier otro de esos excesos narrativos que usaron al ganar la concesión de las pistas del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Decían que ganar esta licitación sería uno de los primeros peldaños para que esta empresa se transformara en un ave fénix. Hubo entre ingenuos y especuladores quienes usaron las afirmaciones (que en el menos malo de los casos era la expresión de un buen deseo): los primeros para buscar ganancias y, los segundos, para tomar ganancias de los anteriores.

Como seguramente ya está informado, ICA perdió la licitación porque su oferta no fue suficientemente buena con relación a sus competidores y se le cayó este nuevo peldaño. Las acciones subidas en el tren de la volatilidad ayer cayeron casi 19%, a la espera de que los aplaudidores de ICA inventen una nueva historia para seguir tratando de engañar al mercado.

¿CUÁL CRISIS?

Inegi dio a conocer que el consumo privado había crecido 3.1% durante junio a tasa anual, con lo que se llegó al mes con mayor consumo de la historia nacional o, como dirían los puristas, desde que se tiene registro.

Llama la atención que mientras el consumo de bienes de origen nacional creció a una tasa del 4.1%, los importados bajaron en 5%, lo que confirma que la devaluación no ha tenido un impacto en el nivel general de precios, sino en las decisiones de los consumidores.

vía Dinero en Imagen

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