La boda Televisa-Univisión, ¿otra estrategia fallida?

Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión

Por Darinka Rodríguez

Una tormenta acecha al mercado de la televisión abierta en el mundo. Para tratar de sobrellevarla, Televisa y Univisión buscan mejorar sus negocios en Estados Unidos a través de una nueva alianza y una mayor participación accionaria. Pero diversos factores, como la caída en las audiencias, los menores ingresos por publicidad y la amenaza de Trump, podrían llevar esta estrategia al fracaso.

El pasado 3 de enero, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) aprobó aumentar de 25 a 49 el porcentaje total de las acciones de Univisión que pueden ser propiedad de extranjeros.

Así, la FCC autorizó también que Televisa, propiedad de Emilio Azcárraga Jean, sea propietaria de hasta 40 por ciento de las acciones de Univisión con derecho a voto, y hasta 49 por ciento del total de las acciones.

Esta nueva estrategia llega en momentos decisivos para la actuación de ambas empresas, pues cada una tiene una historia reciente de resultados negativosque buscarán superar este año.

Las razones del pesimismo

Por un lado, Univisión enfrenta el reto de un cambio generacional ante los latinos de segunda generación en Estados Unidos, quienes ya no están interesados en contenido en español o en las clásicas telenovelas, y prefieren, en cambio, contenidos que pueden encontrar en plataformas como Netflix.

El 17 por ciento de la población estadounidense es de origen latinoamericano, pero debido a la desaceleración de la llegada de migrantes en las últimas décadas, actualmente, el 62 por ciento de ellos sólo habla el idioma inglés, de acuerdo con un estudio del Pew Research Center del año pasado.

Estos cambios en la población han provocado que varios canales de televisión y medios de comunicación dedicados a este grupo de la población hayan fracasado. Prueba de ello son los canales CNN Latino y Mundo Fox, quienes finalizaron transmisiones en 2014 y en 2016, respectivamente.

La audiencia de los programas de Univisión también lo han padecido. Según Nielsen, los programas de noticias de la mañana cayeron 13 por ciento de audiencia, los de la tarde cayeron 5 por ciento y el estelar de la noche redujo 11 por ciento su audiencia tan sólo en 2015.

Si bien una mayor participación es una buena noticia para ambas empresas, dice Jorge Bravo, director editorial de la consultora Mediatelecom, existe un inconveniente a superarse, principalmente para Televisa, el mayor proveedor de contenido de Univisión.

“Los contenidos de Televisa se centran mucho en el mercado mexicano, pero el mercado hispano abarca a todos los países de Latinoamérica, además de que la nueva generación de hispanos ya tienen intereses en contenidos en inglés y cada vez menos en idioma español”, indica.

Tampoco la historia de Televisa en México ha sido fácil. El mercado de la publicidad en televisión abierta se ha reducido 10 por ciento en cinco años, además de que los nuevos formatos y la reconfiguración de su programación no le han traído buenos resultados, señala un informe de CitiBanamex Casa de Bolsa.

Según lo expuesto por José Bastón, presidente de televisión y contenidos de Grupo Televisa en una llamada con inversionistas, la situación financiera obligó a la empresa a recortar 1,200 empleos de su plantilla, entre los que se encontraban personalidades como Joaquín López Dóriga y Adela Micha.

Los nuevos formatos de Televisa todavía no se han estabilizado, explica Alik García, analista de Intercam, mientras que la televisora, declarada Agente Económico Preponderante durante la Reforma de Telecomunicaciones, enfrenta nueva competencia desde el 17 de octubre de 2016, tras el lanzamiento de Imagen Televisión, como la tercera cadena de televisión abierta.

“Queda ver el efecto negativo de la salida de las señales de Televisa en las plataformas de Megacable, el fin del acuerdo de licencias con Netflix y el efecto de Trump en los presupuestos de publicidad de los clientes de Televisa”, precisa.

Los motivos de la alianza

Pese a los resultados negativos, la razón de ser de esta nueva alianza parece sustentarse más en el efecto positivo que pueda tener en ambas empresas.

Las negociaciones para lograr esta aprobación llevaban varios años, principalmente por parte de Haim Saban, presidente del consejo de Univisión, dice en entrevista Francisco Quintana, analista de telecomunicaciones de Grupo Bursátil Mexicano (GBM).

“Es un movimiento estratégico que ‘suaviza’ cualquier obstáculo que quedara para una posible salida a bolsa de Univisión, y como tal debe considerarse como positivo para ambas: para Televisa, significa que finalmente se tendrá una valuación “unánime” de Univisión, con lo que Televisa espera que se revalúe también su acción y, a su vez, le da una salida a los fondos de capital privado que llevan 10 años invertidos en Univisión”, señala.

De acuerdo con documentos entregados por Univisión a la Comisión de Mercados y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), la televisora estadounidense planea hacer una Oferta Pública Inicial (IPO) en la bolsa de Nueva York desde julio de 2015, pero no se ha concretado hasta el momento.

Según Quintana, el mayor impacto es para Univisión, pues la duda sobre su aprobación le agregaba incertidumbre a un panorama de por sí difícil, con los comentarios negativos de Donald Trump hacia la cadena y hacia México, en general.

Además, la mayor participación permite que este socio principal, (uno de sus fundadores fue Emilio Azcárraga Vidaurreta, abuelo del actual propietario de Televisa), pueda invertir más seriamente y tener mayor injerencia en las decisiones,algo que algunos inversionistas en EU consideran de gran importancia para que mejore el desempeño de Univisión.

“Para Televisa también hay factores positivos, pues le daría mayor exposición a una demografía que crece muy rápidamente en EU, una mayor exposición al dólar y le imprimiría dinamismo a su negocio de contenido en general”, comenta el experto de GBM.

Actualmente, Televisa es dueña del 14.4 por ciento de Univisión y, una vez intercambiadas estas garantías por acciones tras el visto bueno de la FCC, Televisa tendría, en total, aproximadamente el 36 por ciento de Univisión Holdings.

Lo que podría suceder

Además de la competencia que tienen que enfrentar ante la llegada de nuevas plataformas OTT, así como la reconfiguración de contenidos y publicidad, ambas empresas tendrán que superar el “factor Trump”.

Por un lado, Televisa rompió con las empresas de Donald Trump por sus argumentos contra los mexicanos en junio de 2015, al inicio de la campaña del magnate estadounidense.

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Por otro lado, Jorge Ramos, conductor y uno de las principales personajes de Univisión, tuvieron altercados en una conferencia de prensa en agosto de 2016, mientras que la compañía y el presidente electo entablaron una demanda por incumplimiento de contrato de transmisión del certamen de belleza “Miss Universo”.

El pasado 9 de enero trascendió que varios directivos de Univisión se reunieron con Donald Trump, en donde la televisora se comprometió a cubrir las actividades de la presidencia “sin temor ni favoritismos”.

Aún queda por ver si la animadversión mostrada por Trump hacia empresas que mantienen tratos con compañías mexicanas no es suficiente para deshacer la aprobación de la FCC, misma que podría comprometerse por un decreto del ejecutivo estadounidense. El éxito de esta alianza entre televisoras está todavía por verse.

Vía Alto Nivel

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