
A medida que el uso mundial de electricidad renovable se dispara, superando por primera vez al carbón, crece a la par la necesidad de almacenar esa energía cuando no hay sol ni viento.
Mientras algunos recurren a baterías de litio a gran escala y otros a centrales hidroeléctricas de bombeo, una industria pequeña pero en auge está convencida de que existe una solución aún mejor: baterías que utilizan aire.
Cerca del pueblo de Carrington, en el noroeste de Inglaterra, se están sentando las bases para la primera instalación comercial del mundo de almacenamiento de energía mediante aire líquido.
El complejo se convertirá en un conjunto de maquinaria industrial y varios tanques de almacenamiento de gran tamaño, llenos de aire comprimido y enfriado hasta convertirse en líquido, utilizando el excedente de energía renovable para cubrir la demanda.
La energía almacenada se podrá liberar posteriormente cuando la demanda supere la oferta.

Si el proyecto tiene éxito, otros seguirán su ejemplo. Sus promotores, la empresa Highview Power, confían en que el almacenamiento de energía mediante aire líquido ayudará a los países a sustituir los combustibles fósiles por energías renovables limpias, aunque por ahora la tecnología sigue siendo costosa.
Sin embargo, a medida que crece la necesidad de almacenar energía limpia, apuestan a que la balanza se inclinará a favor del aire líquido.
El problema de la intermitencia
La transición a las energías renovables es fundamental para que el mundo reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero y evite los peores impactos del cambio climático. Sin embargo, esto plantea desafíos para las redes eléctricas.
A diferencia de las centrales eléctricas de combustibles fósiles, que pueden encenderse y apagarse según la demanda, las energías renovables como la eólica y la solar son intermitentes. Esto genera dos grandes retos para las redes eléctricas: momentos de escasez de energía y, por el contrario, picos de producción que pueden saturar el sistema.
Para resolver este problema, el almacenamiento de energía a gran escala se ha vuelto fundamental. Durante décadas, la principal solución fue la hidroeléctrica de bombeo, seguida más recientemente por las baterías de litio. Sin embargo, una tecnología emergente comienza a ganar atención: el almacenamiento de energía mediante aire líquido.
¿Cómo funciona el almacenamiento con aire líquido?
El proceso consta de tres etapas principales. Primero, el aire se limpia y se comprime hasta alcanzar presiones muy altas. Luego, se enfría hasta convertirse en líquido y se almacena en contenedores aislados. Cuando la red necesita energía, el aire se evapora, se expande y mueve una turbina que genera electricidad, sin necesidad de combustión.
Gracias a sistemas de recuperación térmica, esta tecnología puede alcanzar eficiencias cercanas al 70%, lo que la convierte en una alternativa competitiva para el almacenamiento de energía renovable.
De la teoría a la práctica
Aunque la idea existe desde los años 70, recientemente se ha dado un paso clave con la construcción de la primera planta comercial de aire líquido en Manchester, desarrollada por Highview Power. Esta instalación podrá almacenar hasta 300 MWh, suficiente para respaldar el suministro eléctrico de cientos de miles de hogares durante cortes breves y ayudar a estabilizar la red sin recurrir a centrales de gas.
¿Es viable económicamente?
Estudios del MIT indican que, aunque el almacenamiento de aire líquido aún depende de apoyo político, destaca por su bajo costo comparado con otras tecnologías. Su costo nivelado de almacenamiento puede ser de aproximadamente US$45 por MWh, frente a los US$120 de la hidroeléctrica de bombeo y los US$175 de las baterías de litio.
Además, el aire líquido ofrece ventajas clave: puede almacenar energía durante largos periodos con mínimas pérdidas y no depende de condiciones geográficas específicas, como ocurre con el agua.
El futuro del almacenamiento energético
Los expertos coinciden en que ninguna tecnología será suficiente por sí sola. El futuro de las redes eléctricas dependerá de una combinación de soluciones: hidroeléctrica, baterías y aire líquido. A medida que el mundo avanza hacia la transición energética, el aire líquido podría convertirse en una pieza esencial para garantizar redes eléctricas más estables, eficientes y sostenibles.
Vía:BBC